La unión de las empresas españolas a la banca tradicional es un aspecto que marca el camino de las mismas en su operativa diaria. En España, la expansión de un mundo online, la tendencia a la internacionalización y el difícil acceso a la financiación bancaria, han facilitado el uso y proliferación de empresas que ofrecen servicios bancarios pero estando fuera de ese circuito.

La banca española es un potente sistema financiero, que cuenta con un gran número de bancos comerciales. Compuesto por sobresalientes entidades como el Banco Santander, que se posiciona como segundo europeo y decimosexto del mundo. Sin embargo, tras este sistema financiero estructurado, estandarizado y legislado, existen diversas barreras operativas y de acceso para algunos segmentos del tejido empresarial de nuestro país.

El peso del sector bancario

Cuando hablamos del sector bancario, tenemos en cuenta el bagaje que trae consigo de años como único instrumento financiero capaz de dar esos servicios a empresas y particulares, que le mantenía en un marco de total confort. El problema se devengó de la estandarización de sus procesos y estructuras que no han permitido ofrecer la flexibilidad y rapidez tan demandada en la actualidad.  El camino que se esperaba era apostar por el uso de las nuevas tecnologías e invertir en la modernización de sus sistemas para poder ajustarse a las necesidades del mercado y alcanzar ventajas competitivas. Sin embargo, en 2009 se inició el modelo de re-estructuración bancaria que provocó la fusión, absorción o adquisición de algunos bancos y cajas de ahorros. Todo ello desembocó no solo en la disminución de cajas y bancos, sino también en una contracción de la oferta de crédito junto con unas mayores exigencias a la hora de proporcionar cualquier tipo de financiación. El dato real que refleja esta caída lo muestra el volumen de nueva financiación a empresas en 2011 que fue de 527,50 billones de euros, mientras que en 2016 fue de 323,60 billones de euros, lo que supone un 38% menos.

Otras alternativas

Ante la falta de eficiencia para canalizar los recursos necesarios para el crecimiento económico, han aparecido nuevas plataformas que tras preguntarse qué esperan las empresas de la banca, han buscado y aportado las soluciones que la entidad no propuso. Estas nuevas alternativas rápido han encontrado un gran nicho de mercado donde mueven miles de millones todos los años y a consecuencia de ello, además resultan muy interesantes para los fondos de inversión tanto naciones como extranjeros.

Estas compañías ofrecen financiación de todo tipo, oportunidades de inversión o seguros para todos los casos. Dentro de la rama de la financiación alternativa se ponen a disposición avales, descuento de efectos, renting, leasing, factoring, etc. Compone una opción muy viable para aquellas empresas a las que se les bloquea el acceso a la financiación bancaria, no les resulta suficiente para cubrir sus necesidades o intentan no saturar su pool bancario. Su objetivo no es ser la fuente principal de financiación de las empresas, sino un complemento a la financiación bancaria, evitando incrementar su CIRBE y/o saturar las líneas.

El punto de diferenciación de las financieras pasa por financiar empresas a las que la banca no les presta el servicio que necesitan y agilizar los tiempos gracias implementación de la tecnología en los procesos de manera que sea un servicio con un mayor valor añadido y adaptado al cliente.

Inmersa en este sector se encuentra BORROX. Una plataforma de financiación para empresas que busca hacer el mayor uso posible de la tecnología para mejorar los procesos mediante una gestión 100% online.

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